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sábado 7 de noviembre de 2009

Resumen del libro: Discurso a mis estudientes. Carlos Spurgeon

Homilética

Resumen del libro: Discurso a mis estudiantes de Charles H Spurgeon.


Presentado al: Pastor Miguel Murillo



Elaborado por: Jaime Benítez Benítez




Seminario Bautista Macedonia


Arequipa Perú.

Septiembre 2 de 2009

DISCURSO A MIS ESTUDIANTES
Charles Haddon Spurgeon
En este ensayo el pastor Spurgeon, toca muchos temas que conciernen al arte de predicar y al predicador, es de admirar con cuanta precisión y seguridad del tema maneja cada asunto a tratar.
La Vigilancia que de sí Mismo Debe Tener
El Ministro
El recurso humano como instrumento divino debe ser cuidado, al igual que los instrumentos de trabajo. A respecto Spurgeon dice: Nosotros somos, en cierto sentido, nuestros propios instrumentos, y de consiguiente, debemos conservarnos en buen estado. Si me es menester predicar el Evangelio, no podré hacer uso sino de mi propia voz. y por tanto, debo educar mis órganos vocales. No puedo pensar sino con mi propio cerebro, ni sentir sino con mi propio corazón, y en consecuencia, debo cultivar mis facultades intelectuales y emocionales. No puedo llorar y sentirme desfallecer de ternura por las almas, sino en mi propia naturaleza renovada, y por tanto, debo conservar cuidadosamente la ternura que por ellas abrigaba Cristo Jesús. En vano me será surtir mi biblioteca, organizar sociedades, o proyectar estos o aquellos planes, si me muestro negligente en el cultivo de mí mismo; porque los libros, las agencias y los sistemas son sólo remotamente los instrumentos de mi santa vocación: mi propio espíritu, mi alma y mi cuerpo son la maquinaria que tengo más a la mano para el servicio sagrado; mis facultades espirituales y mi vida interior son mi hacha de armas y mis arreos guerreros.

Uno de Nuestros Principales Cuidados Debe Ser
el que Nosotros Mismos Seamos Salvos
Al respecto Spurgeon está en lo cierto, lo primero que una persona que anuncia o pretende anunciar las buenas nuevas de la salvación es que se asegurase que haya disfrutado de la renovación espiritual de su espíritu. Al respecto Spurgeon dice: Sea cual fuere el "llamamiento" que alguien pretenda haber recibido, si no ha sido llamado a la santidad, puede asegurarse que no lo ha sido al ministerio.
"Atavíate primero a ti mismo, y adorna después a tu hermano," dicen los rabinos. "La
mano que trata de limpiar algo," dice Gregorio, "es menester que esté limpia." Si vuestra sal no
tiene sabor ¿cómo podréis sazonar con ella? La conversión es una cosa sine qua non en un
ministro. Vosotros aspirantes a nuestros púlpitos, es menester que nazcáis de nuevo. Ni es la
posesión de esta primera cualidad una cosa que pueda tenerse como concedida por cualquiera,
porque hay una muy gran posibilidad de que nos engañemos acerca de si estamos convertidos o
no. Creedme, no es juego de niños el que os aseguréis de vuestro llamamiento y elección. El
mundo está lleno de imposturas, y abunda en seductores que explotan la presunción carnal y se
agrupan en torno de los ministros con la avidez con que lo hacen los buitres en torno de los
cuerpos en putrefacción. Nuestros corazones son engañosos, de manera que la verdad no se halla
en la superficie, sino debe ser sacada de su más profundo interior. Debemos examinarnos a
nosotros mismos muy afanosa y profundamente, no sea que por algún motivo después de haber
predicado a los demás, resulte que nos hallamos en la línea de los réprobos.
¡Cuán horrible es ser predicador del Evangelio y no estar sin embargo convertido! Que
cada uno se diga en secreto desde lo más recóndito de su alma: "¡Qué cosa tan terrible será para
mí el vivir ignorante del poder de la verdad que me estoy preparando a proclamar!" Un ministro
inconverso envuelve en sí la más patente contradicción. Un pastor destituido de gracia es
semejante a un ciego elegido para dar clase de óptica, que filosofara acerca de la luz y la visión,
Disertara sobre ese asunto, y tratara de hacer distinguir a los demás las delicadas sombras y
matices de los colores del prisma, estando él sumergido en la más profunda oscuridad.
La Vocación al Ministerio
Todo creyente es llamado a proclamar las buenas nuevas, pero Dios ha dotado a algunos hombres para apacentar la grey de Dios. Anota Spurgeon:
No todos son llamados al trabajo de predicar o de enseñar, a ser ancianos, o a desempeñar algún otro cargo de importancia; ni todos deben aspirar a trabajos de esa naturaleza, puesto que las dotesnecesarias para ello no se han prometido en ninguna parte a todos; pero sí, deben entregarse a tan Importantes tareas, los que como el apóstol, conozcan haber "recibido este ministerio" (2 Cor.4:1). Ninguno debe meterse en el aprisco de las ovejas como pastor intruso, pues es preciso que no pierda de vista al Pastor .principal para estar pendiente de sus indicaciones y mandatos. Es decir, para que un hombre salga a la palestra como embajador de Dios, necesita recibir de lo alto su llamamiento para ello, pues si no lo hace así y se entra de rondón al sagrado ministerio, el
Señor dirá de él y de otros que se hallen en su caso: "Yo no los envié, ni les mandé: y ningún
provecho hicieron a este pueblo " (Jer. 23:32).
Permitidme que os lea sus palabras memorables, y que os ruegue le pidáis a Dios, mientras las escucháis, que su Santo Espíritu os dé fuerza para cumplir con todo lo que aquí se os presenta: "No dando a nadie ningún escándalo, porque el ministerio nuestro no sea vituperado: antes habiéndonos en todas 29 cosas como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias, en azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos, en castidad, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en Espíritu Santo, en amor no fingido, en palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia a diestro y a siniestro, por honra y por deshonra, por infamia y por buena fama; como engañados, mas hombres de verdad; como
ignorados, mas conocidos; como muriendo, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no
muertos; como doloridos, mas siempre gozosos; como pobres, enriqueciendo a muchos; como no
teniendo nada, mas poseyéndolo todo."
La Oración Privada del Predicador
La oración debe ser de uso permanente en la vida del ministro ya que por ella logramos una comunión con el trono de la gracia. Decía Spurgeon: Todo lo que el curso de estudios en un colegio puede hacer por un estudiante, es cosa vasta y externa en comparación con el refinamiento espiritual y delicado obtenido mediante la comunión con Dios. Mientras el ministro en cierne está dando vueltas a la rueda de la preparación, la oración es el instrumento del gran alfarero, por medio del cual amolda la vasija. Todas nuestras bibliotecas y estudios son meras vaciedades en comparación con nuestros gabinetes de retiro. En estos crecemos, nos hacemos fuertes, prevalecemos en la oración privada.
Las oraciones que hagáis serán vuestros auxiliares más eficaces mientras vuestros discursos estén
sobre el yunque todavía. Mientras otros hombres como Esaú anden en busca de su porción,
vosotros con el auxilio de la oración hallaréis cerca de vuestra casa la carne delicada, y podréis
decir de razón lo que Jacob dijo sin ella, "el Señor me la trajo." Si podéis mojar vuestras plumas
en vuestro corazón, recurriendo a Dios con toda sinceridad, escribiréis bien; y si arrodillados en
la puerta del cielo podéis reunir vuestros materiales, no dejaréis de hablar bien. La oración como
ejercicio mental, traerá muchos asuntos al entendimiento, y así ayudará a la elección de un punto,
a la vez que como práctica espiritual purificará vuestra vista interior para que podáis ver la
verdad a la luz de Dios. Los textos rehusarán a menudo revelar sus tesoros hasta que los abráis
con la llave de la oración. ¡Cuan admirablemente fueron abiertos los libros a Daniel, cuando
estaba en oración! ¡Cuánto aprendió Pedro sobre el techo de una casa! El gabinete de retiro es el
mejor estudio. Los comentadores son buenos instructores, pero el Autor mismo lo es mucho
mejor, y la oración hace una directa apelación a él y lo alista en nuestra causa.
Sermones - Su Asunto
La verdad tal como se encuentra en Jesucristo, debe ser declarada instructivamente, para que el pueblo no escuche simplemente, sino conozca la armonía de la misma. No servimos en el altar del Dios desconocido, sino hablamos a los que adoran a Aquel de quien está escrito, "los que conocen tu nombre, confiarán en Ti." Dividir bien un sermón es un arte muy útil, pero ¿de qué puede servirnos, si no hay qué dividir? El que puede dividir bien, es como una persona diestra en trinchar que tiene enfrente un plato vacío. Poder presentar un exordio oportuno y atractivo; hablar fácilmente y con propiedad durante el tiempo asignado al discurso, y concluir con una peroración que inspire respeto, puede parecer suficiente a los que predican de un modo simplemente formal; pero el ministro verdadero de Cristo, sabe que el valor real de un sermón debe consistir no en su forma y modo, sino en la verdad que contiene. Nada puede sustituirse en vez de la enseñanza; toda la retórica del mundo es tan sólo como la paja del trigo, cuando se pone en contraste con el Evangelio de nuestra salvación. Por hermosa que sea la canasta del sembrador, es cosa enteramente inútil si no contiene semilla.
Sea cual fuere la cosa que se tenga, la ausencia de verdades edificantes e instructivas, así como la
de harina para el pan, será fatal. Muchos sermones estimados por su contenido, más bien que por
su área superficial, son muy malas muestras de discursos piadosos. Creo que se dice con mucha
razón, que si escucháis a un profesor de astronomía o geología aun por poco tiempo, obtendréis
una idea medianamente clara de su sistema; pero si escucharéis no sólo por un año, sino por
doce, a la mayor parte de los predicadores medianos, no legrareis formaros una idea satisfactoria
de su sistema de teología. Si esto es así, es una falta grave que no se puede lamentar demasiado.
¡Ay! las declaraciones confusas de muchos respecto de las mayores realidades, y el ofuscamiento
de otros al pensar en las verdades fundamentales, han dado mucho lugar a la crítica que
acabamos de indicar.

A continuación algunas frases importantes de Spurgeon con respecto al sermón.
Tened cuidado de que vuestros discursos sean siempre sólidos y llenos de enseñanzas realmente
importantes. No edifiquéis con madera, paja y rastrojo, sino con oro, plata y piedras preciosas.
Esforzaos en presentar en vuestros sermones pensamientos tan interesantes como os sea posible.
No repitáis cinco o seis doctrinas de un modo monótono y fastidioso.
Que vuestras enseñanzas manifiesten vuestro propio conocimiento y adelante en el estudio de la Biblia; que se profundicen a medida que vuestras experiencias se extiendan, y que se levanten en el mismo grado que el progreso de vuestras almas.
Nuestros pensamientos deben ser bien ordenados según las reglas propias de la
arquitectura mental.
Vuestras enseñanzas doctrinales deben ser claras y terminantes. Para esto es necesario que ante
todo sean claras para vosotros mismos.

Modo de Espiritualizar
Siglos antes de Spurgeon, la espiritualización de los textos de la Biblia, no era recomendada por lo mas prominentes predicadores. Pero, Spurgeon la recomienda dentro del termino de las doctrinas bíblicas, siempre y cuando esta espiritualización lleven a las almas a Cristo. Todo dentro de un equilibrio sano. Decía:
Seguid buscando pasajes de la Biblia, no sólo dándoles su sentido más palpable,
como es vuestro deber, sino también sacando de ellos lecciones que no se puedan encontrar en la
superficie. Recibid el consejo en lo que pueda valer; pero os recomiendo seriamente que pongáis
de manifiesto a los críticos sutiles, que hay algunos que no adoran la imagen de oro que han
levantado. Os aconsejo, y que no os entreguéis a continuas e indiscretas "imaginaciones," como
Jorge Fox las llamaría. No os ahoguéis porque se os recomienda que os bañéis, ni os conviene
que os ahorquéis porque se dice que el tannin es muy útil como astringente. Una cosa admisible,
si llega a ser excesiva, es vicio, así como el fuego es buen amigo en el hogar, pero un tirano
temible cuando se encuentra en una casa incendiada. El exceso, aun de una cosa buena, ahíta y
fastidia, y en ningún caso es esto más cierto que en el que estamos tratando.
El primer canon que se debe observar es éste: "no forcéis un texto espiritualizándolo." Esto seria
un pecado contra el sentido común. ¡Cuán terriblemente se ha maltratado y despedazado la
Palabra de Dios por cierta clase de predicadores que han dado tormento a ciertos textos para
hacerlos revelar lo que de otro modo nunca habrían dicho!
Nuestro segundo consejo es que nunca espiritualicéis sobre asuntos indecentes. Es necesario
advertiros esto, porque la familia de predicadores poco juiciosos, son muy afectos a hablar de
cosas que tiñen de sonrojos las mejillas de la modestia.
En tercer lugar, nunca espiritualicéis a fin de llamar la atención sobre vuestro propio talento
extraordinario. Tal objeto seria malo, y el método empleado seria necio. Sólo un egregio
simplón buscará se le guarde consideración especial con motivo de haber hecho lo que casi todos
los hombres hubieran podido hacer igualmente bien.
Sobre la Voz
Spurgeon da muy Buenos consejos en lo concerniente a la voz, su modulación, cuidado, enfermedades. Es una pena que no lo alcanzara la era del micrófono, cuantos consejos ya no son aplicables, aunque algunos si.
Miremos lo que decía al respecto. Cuando fijáis la atención en la voz, tened cuidado de no caer en las afectaciones habituales y comunes del tiempo actual.
Hablad siempre de tal manera que podáis ser oídos. Conozco a un hombre que pesa noventa
kilos y que podría ser oído a una distancia de media milla; pero es tan desidioso en su modo de
hablar, que apenas se le puede oír enfrente del coro. ¿Para qué sirve un predicador cuyas palabras
no pueden ser oídas? La modestia debe inducir a un hombre falto de voz, a ceder su lugar en
favor de otro más apto para la tarea de pregonar los mensajes del Rey.
Por regla general, no empleéis toda la voz en vuestra predicación. Dos o tres hombres enérgicos
bien conocidos nuestros, se hallan ahora sufriendo por su costumbre infundada de gritar a voz en
cuello: se han irritado sus pobres pulmones e inflamándose su laringe, por sus gritos tan
violentos de los cuales parece que no pueden prescindir. No cabe duda en que es bueno a veces
"clamar a gran voz y no detenerse," pero es preciso también tener presente como un consejo
apostólico, las siguientes palabras: "No te hagas ningún mal." Cuando los oyentes puedan oíros
hablando vosotros a media voz, debéis economizar la fuerza superflua para cuando la hayáis de
menester. "No malgastéis y no tendréis necesidad," es un adagio que bien pudiera aplicarse
tratándose de este asunto. Evitad una cantidad exagerada de sonidos altos.
Acomodad siempre vuestra voz a la naturaleza de
vuestro asunto. No os llenéis de júbilo al tratar de un asunto triste, ni por otra parte, hagáis uso de
un tono doloroso, cuando el asunto os exija una voz alegre como si estuvierais bailando al son de
una música angélica. No me detengo sobre esta regla, pero estad seguros de que es de la mayor
importancia y de que si se observa fielmente, siempre conseguirá el predicador que se le preste
atención, con tal por supuesto que el asunto lo merezca. Acomodad siempre pues, vuestra voz a
la naturaleza de vuestro asunto, y sobre todo, obrad con naturalidad en cuanto hagáis.

Sobre la Atención
No se estudia mucho la atención en un curso de homilética, pero como Spurgeon lo expone merece especial atención.
Es raro que se trate de este asunto en un libro sobre homilética, pero eso me parece muy extraño
puesto que la materia es muy interesante y digna de más de un capitulo. Me supongo que los
sabios en homilética consideran que sus obras todas están cargadas de este asunto, y que no
necesitan tratarlo aparte por la razón de que como el azúcar en el té, sazona el todo. El tópico que
así se pasa por alto, es este: ¿Cómo se puede conseguir y retener la atención de nuestros oyentes?
Si no se gana su atención, no será posible causarles ninguna impresión, y si aquella no se retiene
una vez adquirida, será infructuoso nuestro trabajo por mucho que hablemos.
Se pone siempre como encabezamiento de las advertencias militares, la palabra "¡Atención!"
escrita con caracteres grandes; y de modo semejante nosotros necesitamos que también lo esté en
todos nuestros sermones. Nos es menester una atención fija, despreocupada, despierta y continua
de parte de toda la congregación. Si están distraídos los ánimos de los que nos escuchan, no
pueden recibir la verdad, y casi lo mismo sucederá si son torpes. No es posible que les sea
quitado a los hombres el pecado, de la misma manera que Eva fue sacada del costado de Adán,
es decir, mientras están dormidos. Es preciso que estén despiertos, entendiendo lo que les
decimos y sintiendo su fuerza; de otro modo, bien podríamos nosotros también entregarnos al
sueño. Hay predicadores a quienes les importa muy poco que se les atienda o no, pues quedan
satisfechos con haber predicado por media hora, ya sea que sus oyentes hayan o no sacado algún
provecho.
El Don de Hablar Espontáneamente
No vamos a tratar la cuestión de si los sermones deberán ser escritos y leídos, o escritos,
aprendidos de memoria y reproducidos; o si sería mejor prescindir por completo de apuntes. No
nos ocuparemos de ninguno de estos asuntos, si no es de un modo incidental, y pasaremos a
considerar el don de hablar espontáneamente, en su forma verdadera y pura, es decir, el habla
improvisada, lo que se profiere sin preparación especial, sin notas o pensamientos sugeridos,
momentos antes de predicar.
Mi primera observación es que no recomendaría a nadie que comenzara a predicar de esta
manera, por regla general. Si así lo hiciera, mi opinión es que tendría el mejor éxito en la
empresa de dejar vacío su templo: se pondría de manifiesto de ese modo, con toda claridad, su
don de ahuyentar a la gente.
Ocasionalmente se oye decir, o se lee, que algunos hombres se han comprometido por bravata, a
predicar de improviso sobre cualquier texto que les sea sugerido al subir al pulpito. Una
ostentación tan vanidosa, no deja de ser necia y casi profana. Sería tan propio el tener
exhibiciones de truhanería en el día de descanso, como el permitir este charlatanismo. Se nos
dieron nuestros talentos para otros usos mucho más elevados. Espero que nunca seréis culpables
de semejante prostitución de vuestras facultades. Ciertas hazañas de elocuencia convienen bien a
una sociedad de debates, pero en el ministerio cristiano son abominables, aun cuando sean practicadaspor un hombre tan célebre como lo es Bossuet.
Descaecimientos de Ánimo del Ministro

Así como se ha consignado que a David en el calor de una batalla le entraba cierto desmayo,
puede también decirse otro tanto de todos los siervos del Señor. Casi la generalidad de nosotros
sufrimos accesos de abatimiento. Por más que nos sintamos animados, no es extraño que a
intervalos se abata nuestro espíritu. Los fuertes no se sienten siempre vigorosos; los sabios no
siempre listos; los animosos no siempre dispuestos a pelear, y los de buen carácter no siempre
satisfechos. Puede haber aquí y allá hombres de una naturaleza de hierro en quienes el
desmejoramiento no deja huellas sensibles, pero a los cuales sin embargo, tiene el orín que
corroer; y esto depende de que, el Señor bien sabe, y hace que los hombres sepan que no son más
que polvo. Sabiendo yo por una dolorosa experiencia lo que un profundo abatimiento de espíritu
significa, puesto que lo he sufrido con no poca frecuencia, he creído que podría servir de
consuelo a algunos de mis hermanos el que expusiera yo mis opiniones sobre esto, para que los
jóvenes inexpertos no fueran a Imaginarse que algo extraordinario les pasaba al sentirse en
ocasiones Poseídos de melancolía; y para que los más tristes se hicieran cargo de que Individuos
sobre los cuales ha derramado el sol sus rayos fulgurantes de alegría, no han caminado siempre
iluminados por esa deseada luz.

Predicando con frescura

Curso: Homilética
Profesor: Ps Miguel Murillo
Estudiante: Jaime Benítez Benítez
Fecha: septiembre de 2009
Seminario Bautista Macedonia


RESUMEN DEL LIBRO PREDICANDO CON FRESCURA
POR: BRUCE MAWHINNEY
El reencuentro con el doctor Ocampo.
Pablo es un pastor casado con Susana, el ha estado pastoreando por diez años en su iglesia, los hermanos en su iglesia están desanimados por la predicación de su pastor. Los maestros de escuela dominical de la iglesia de Pablo están que renuncian a sus puestos de ministerios, están cansados, parecen que las energías y los temas en la biblia están agotados. Hay una familia que quiere dejar la iglesia, ya no asiste con regularidad. Pablo ante tantos problemas con la iglesia y los ministerios, decide ir al Seminario donde cursó los estudios teológicos para mirar en el cartel de los anuncios si hay alguna iglesia que necesite un pastor; efectivamente hay varias iglesias sin pastor. Pero, bajando por las escaleras entra a la cafetería y se encuentra con un antiguo profesor, después de saludarse, el profesor ya jubilado le dice que está ahí porque hay un nuevo libro de homilética que quiere leer, Pablo le comenta como van las cosas en la iglesia y los problemas por los cuales va pasando, el antiguo profesor lo anima para que renueve fuerzas y la predicación, le da esperanzas, le dice que el ministerio no es una carrera de cien metros planos, sino una maratón. Pablo pidió a su antiguo profesor que le ayudara siendo su tutor, que cada lunes se reunieran para corregir y hacer observaciones del sermón del domingo, a lo que su profesor ya jubilado aceptó. Pablo salió de la cafetería con un hálito de esperanza y fuerzas renovadas para no marcharse de la iglesia, sino para seguir adelante. Cuan bueno es contar con alguien que nos corrija.
La prioridad del predicador
Pablo fue a la cita con el Dr. Ocampo a su apartamento, ya había pensado en las excusas que presentaría al ser cuestionado acerca del mensaje del domingo, al estar sentados a la mesa, pablo le entrega un papel arrugado donde estaba el sermón.
Efectivamente el pastor Pablo no había tenido de prepararlo la semana pasada, el Dr. Ocampo le pregunta que estuvo haciendo cada día de la semana; Pablo enumera día tras día todas las múltiples ocupaciones en que había estado.
El doctor Ocampo le hace recordar una escena del primer día de clase cuando entró a estudiar en el seminario, cuando les mandó que subrayaran los versículos que hablaban de escoger los primeros diáconos en Hechos 6: 2,4. El Dr. Ocampo le pide que vuelva a subrayar esa porción nuevamente. Porque la prioridad del predicador debe ser la oración y la predicación de la palabra de Dios, todo su enfoque debe estar dirigido hacia esto. Le pone como ejemplo una presa donde convergen muchas corrientes de aguas y un lago que solo da agua a otro lugar, dice que así es el púlpito, si todas las corrientes las enfocamos en el, estará revitalizado y siempre fresco, pero si siempre está dando, llegará el momento en que estará seco y sin fuerzas.
Por tanto debería priorizar el tiempo dedicado a la preparación de sus sermones y dejar algunas cosas que estorban el desarrollo de la oración y la predicación.
La importancia de comenzar temprano
El Dr. Ocampo y el pastor Pablo habían convenido encontrarse los lunes para evaluar el sermón del domingo, fue así como Pablo vino al apartamento del Dr. Ocampo y salieron al restaurante, pidieron la comida, pero mientras llegaba; el Dr. Ocampo hizo algunas observaciones acerca de los alimentos, haciendo un paralelo con el sermón; le hizo una pregunta que parecía ridícula, pero muy pedagógica, acerca de ¿qué pensaría si el mesero le trajera los ingredientes crudos de la comida que habían pedido?. A lo que Pablo respondió que no se la comería. Lo mismo pasaba con los mensajes a medio preparar, las personas no se alimentarían bien en la congregación.
Por lo tanto debía pasar más tiempo en la preparación de sus sermones. Le mostró una gráfica hecha en una servilleta, en la cual le mostraba una curva que reflejaba el grado de ansiedad cuando un sermón no se empieza a preparar desde el día lunes, sino que se deja para prepararlo el día sábado en la noche o el domingo en la madrugada; cuanto mas cerca del domingo se deje el sermón más grande es la tensión; le recomendó no solo que comenzara a preparar el sermón el día lunes, sino que lo hiciera con tres semanas de anticipación y que guardara los sermones expuestos para ser enriquecidos y más tarde los podía volver a usar cambiando solamente las ilustraciones.
Redima el tiempo
Una de las cosas que le mostró el Dr. Ocampo es que hiciera un cronograma de las actividades que hacía durante dos semanas, para que se diera cuenta en gastaba el tiempo innecesariamente poniendo una columna con el nombre de las cosas que otros podían hacer, para presentárselas al consejo de ancianos. Cuanto antes debía empezar a preparar el mensaje, desde el mismo momento en que despidió del anciano Dr. Ocampo.
Un día en la vida
A pesar de que Pablo había empezado a preparar el mensaje el mismo lunes, llegó el sábado y prácticamente tenía el mismo problema de la semana anterior, tenía que dar el sermón tal como estaba. Se había dado a la tarea de anotar día a día todas las cosas que hacía hora a hora. Había mejorado un poco el sermón y el ánimo en la predicación, algunos hermanos habían notado ya la diferencia, pero también de había corrido el rumor de que Pablo se iba de la iglesia y por eso había empezado a grabar los mensajes.
Rifles y escopetas
Nuevamente llega el lunes y el pastor Pablo llega al apartamento del Dr. Ocampo, esta vez el Dr. Ocampo nota la mejoría en el sermón, pero le hace las observaciones que vienen al caso, le pone un ejemplo de lo que es disparar con un rifle a un objetivo específico y lo que es disparar con una escopeta a varios objetivos.
La predicación debe tener un objetivo y este debe ser el mismo que el Espíritu tenía en mente en el mismo momento en que se escribió el pasaje usado en el sermón. No se debe hacer asociación de palabras y sacar palabras fuera de contexto para terminar diciendo lo que la persona quiere (eiségesis). Le pone de ejemplo un mensaje escuchado muchos años cuando su esposa aún vivía, en el cual el predicador hizo una asociación de palabras con el versículo de Juan 3:16. Para hablar de dar diezmos, ofrendas y tiempo a la iglesia; cuando realmente el pasaje se refiere a la obra redentora de Cristo. Otra observación es que el sermón de Pablo apuntaba realmente a distintos objetivos cada punto, o sea cada división del sermón era realmente otro sermón, en otras palabras eran mensajes en un mismo mensaje. Antes de despedirse, el Dr. Ocampo le dice al pastor Pablo que Jesús usó los aforismos en sus sermones, y que nosotros siendo seguidores de Él, deberíamos usarlos.
Predique con aforismos
Pablo se fue ese mismo lunes a la biblioteca inquieto por lo que el Dr. Ocampo le había querido decir que usara aforismos. Fue así, como Pablo se dirigió a la sección de la ¨a¨ y encontró la definición de aforismo: frases cortas y agudas que expresan una verdad o precepto.
Y al revisar el sermón del monte, Pablo se da cuenta que las afirmaciones de Jesús son aforismos que han trascendido aún a las culturas paganas, como ejemplo: Nadie, puede servir a dos señores, ciegos guías de ciegos, llamad y se abrirá, buscad y hallaréis. Etc.
Pablo revisa su sermón del día anterior basado en Jonás 1:1-3 y se da cuenta que puede expresar en aforismos el versículo cuatro que sigue para el siguiente domingo, le vienen a los pensamientos una cantidad de recursos, lo cual le llena de gozo al saber que solo es el día lunes y ya tiene casi preparado el sermón del domingo.
Los ronquidos de Jonás
Esa tarde Pablo, Susana y los niños habían ido a comer helados, mientras viajaban, Pablo le pregunta a uno de sus hijos acerca de la clase del domingo, su hijo le cuenta que no recuerda nada ya que una abeja había entrado al salón y las cosas que habían pasado con la abeja y la maestra; todo con lujo de detalles fue contado menos la lección.
Pablo pensó que un sermón debe ser interesante también en la forma en que exponga, con energía, entusiasmo, alegría.
Pablo relacionaba todo lo que veía con su sermón. Al irse a casa y dormir, su esposa duerme primero y de repente emite un ronquido, lo cual relacionó con el sermón del próximo domingo, dijo: ¿Por qué no hacer que Jonás ronque el próximo domingo?.
Resuma el propósito con un aforismo
Nuevamente el pastor Pablo está en el apartamento del Dr. Ocampo y revisan el sermón. La observación del Dr. Ocampo a parte de ver lo mejor que va el sermón es que el propósito no está dado en un aforismo. El Dr. Ocampo le dice que el mundo se preocupa mucho por expresar todo en aforismos especialmente en los comerciales y la música, lo cual debería el predicador procurar expresar su propósito en aforismo, para que el creyente recuerde el mensaje. No es fácil poner en forma de aforismo el propósito del sermón, pero el predicador debe esforzarse, Jesús lo usó, y aunque nunca llegaremos a ser como Él en esta tierra, podemos imitarle.
Cambie de vehículo
Este lunes el Dr. Ocampo observa la preferencia del pastor Pablo en cuanto a la forma de sermón que le gusta usar siempre, el expositivo. A lo cual el Dr. Ocampo le dice que en la variedad de las formas de presentación del sermón está la expectativa de la iglesia. Que no se debe volver rutinario en las formas del sermón. Así como Jesús usó la narración para sus sermones, también el predicador debe echar mano a este valioso recurso.
Persuasión y procedimiento
Estando en el restaurante chino, el Dr. Ocampo le pregunta que cuál sería el asunto doctrinal en el cual no hay consenso unificado. A lo que Pablo responde que el bautismo de niños; entonces debes usar de persuasión y dejar los prejuicios tradiciones al respecto y tratar el tema bíblicamente, pero hacerlo con procedimiento, o sea, colocarse en los zapatos de los otros que tienen una posición diferente, conocer sus puntos de vista, objeciones, críticas etc. Para saber porque ellos creen lo que creen.
El poder de la sorpresa
En este lunes el Dr. Ocampo le revisa el sermón y se sorprende de lo mucho que ha mejorado Pablo en sus sermones y le manifestó que todos los días oraba por el. La sorpresa en el mensaje es ese elemento que salta de las escrituras y asombra al oyente atento. Lo cual Pablo había hecho sin saberlo en el bosquejo de su sermón en el capítulo 1 de Jonás al observar las preguntas que se hacen en semejante drama. A lo que el Dr. Ocampo le manifiesta una felicitación.
La creación de un diálogo interno
La observación enriquecedora del Dr. Ocampo esta vez giraba sobre el inquietar a los oyentes con preguntas para contestar en sus corazones, donde se planteara un diálogo interno. Jesús lo hizo hay 237 preguntas que Jesús hizo en los evangelios. Practicar las adivinanzas o parábolas como Jesús las usó, para crear ese diálogo de la persona consigo mismo. Esto mantiene a las personas expectante y tratando de dar solución a los interrogantes propuestos.

El proyecto Nehemías
Mientras Pablo estuvo todos los días de la semana visitando el hospital por la operación que le practicaron al hermano que le había dado la bienvenida cuando llegó a la iglesia por primera vez, pero que estaba pensando en irse de la iglesia por el poco crecimiento espiritual que estaba teniendo; en las tardes había tenido ensayo de una boda y además un funeral. Pero, esta vez había resistido la prueba de dejar la preparación del sermón para el sábado en la noche, lo que hizo fue levantarse dos horas antes de lo acostumbrado. Esta vez el Dr. Ocampo le reprochó porque había permitido que lo urgente ocupara el lugar de lo prioritario, aunque se había levantado mas temprano a preparar el sermón, no obstante a ese ritmo de vida no iba a durar mucho tiempo en vida. Ahora bien se acercaba la reunión con los diáconos y por consejo del Dr. Ocampo era un buen punto para poner en la mesa, ya que tantos años en el seminario no fueron para servir a las mesas, sino a la oración y la palabra.
El consejo final es que debía hacer lo que hizo Nehemías, Primero evaluar el problema, comentarlo con personas claves y después llevarlo a la congregación.
Peticiones sorprendentes
Finalizando la charla sobre el consejo de Nehemías, el anciano Dr. Ocampo le hace una petición a Pablo. Que predique el día de su funeral, y la otra es que comparta con otros lo que ha aprendido con él, basado en el mismo encargo del apóstol Pablo a Tito. Pablo se propone compartir los principios aprendidos con los maestros de escuela dominical, así como estos han traído frescura y renovación, también lo hará con los maestros.
Una reserva de poder
En esta oportunidad el Dr. Ocampo habla de lo que es una cañería donde fluye agua que se agota y lo que es un estanque de reserva que recibe y hasta no rebosar no da el agua. Lo mismo pasa con el ministerio que solo da lo que tiene en esa semana y se siente luchando nuevamente en la siguiente para encontrar un nuevo sermón y muchas energías se pierden en ese trabajo, Pero cuando es como un estanque que se llena y llena hasta rebosar de abundancia, es el que tiene mucho que dar porque se ha estado alimentando y orando debidamente. Un recurso muy fundamental para el predicador es echar mano de la oración, recomendado a media semana separar un día para orar exclusivamente por las necesidades que se pretender cubrir con el sermón y una vez al mes por las necesidades de los hermanos y del liderazgo espiritual de la iglesia.
Una visita al cementerio
Esta vez el Dr. Ocampo pide a Pablo que le acompañe al cementerio donde está enterrada Emile, estando dentro observó la iglesia la cual parecía no tener pastor, efectivamente lo pudo comprobar con el guarda templo, quien le dijo que el pastor a lo mejor se había ido porque se había aburrido de las personas, que el fuego de cuando llegó se había extinguido. Que se fue a hacer negocios y no quería saber nada del ministerio. Otro más que mordió el polvo, porque se le acabó la munición de predicar con frescura.
Las tres Rs de la predicación
De camino a casa el Dr. Ocampo le dice a Pablo que el ministerio siempre estará echando mano de las tres erres. La primera es Recordar, es necesario estar recordando a la gente lo que sabe de la palabra de Dios, el apóstol Pablo lo hacía. La segunda es repetición, pero repetir un buen tema que vale la pena repetir, un buen material de apoyo para la repetición y llevando el sermón a una conclusión poderosa. La tercera es la reiteración, pero una reiteración que aclare mas en otras palabras la idea u oración anterior en la cual estuvo el énfasis.
Las seis facetas en el camino de la lectura
Pablo va viajando al campo con su familia por un mes de vacaciones, en el camino le pregunta Susana ¿qué significa las seis facetas en el camino de la lectura?. Las seis facetas son realmente leer seis libros al mismo tiempo de diferentes categorías para recibir información y conocimiento en diferentes áreas al mismo tiempo.
Iluminando el sermón
Se refiere a las ilustraciones, eventos, anécdotas, historias cortas que pueden ejemplificar en una forma gráfica y vívida el sermón o lo que se quiere comunicar. Una falla muy común es que un vez que se tiene una buena ilustración, se quiere usar en el próximo sermón, forzándola cuando aún no encaje. Para que se pueden usar buenas ilustraciones es necesario tener un archivo de estas, una buena fuente de ilustraciones son: las experiencias diarias de la vida, la lectura de libros, revistas etc. Para lo cual se recomienda tener una libreta de apuntes, donde se puedan anotar en el mismo momento en que se cazan, porque, si no se olvidan.
¿Apelando al esnobismo o a los sentidos?
Se refiere al uso de términos o palabras que solo las entiende García Márquez o Alan García. El predicador debe usar un lenguaje sencillo que apele a los sentidos, al gusto, olfato, vista. Un diccionario popular, cotidiano, contextual como el que usó Jesús es el recomendado para un predicador que quiere llegar a las personas que pastorea.
Luz en la niebla
En esta oportunidad han recorrido más de dos mil kilómetros desde su casa para ver un monumento en la noche con su iluminación, pero una niebla envolvió l monumento y no fue posible verlo. A veces pasa en el púlpito lo mismo, el mensaje que envuelto en un nube teológica difícil de encontrar la verdad esencial que ayudara a los creyentes a cambiar, madurar, consolar. Y que la aplicación del mensaje a sus vidas debería darse en el principio del sermón para así crear un vivo interés que les cautivará.
Reflexiones sobre la predicación
Cuando las personas saben de antemano que el mensaje que van a escuchar les ayudará vencer sus temores o les enseñará verdades que cambiaran o mejorarán sus vidas, escucharán mas atentamente. El chiste tiene su lugar en le predicación, pero debe contribuir al sermón y no a distraer a la congregación. Hoy en día hay predicadores que usan el humor como un distractivo para entretener a las multitudes, que nosotros no seamos uno de ellos.
La experiencia con las grabaciones
Esta vez Pablo escucha sus sermones que ha grabado y se da cuenta de muchas cosas que de otra manera no lo hubiera percibido, el uso del pronombre nosotros en vez de ustedes, clichés en desuso, de lo poco entusiasta que era en el sermón, se dio cuenta que la introducción no era lo suficiente explosiva.
¡Al fin en casa!
Ya en casa y descansado del viaje, empieza a ponerse al tanto de las cosas, y las buenas noticias es que la iglesia le ha extrañado, las familias no quieren irse de la iglesia. Todo porque la predicación había mejorado. Pablo aprende una nueva lección en esta oportunidad, y es que debe escuchar y estar más en contacto con las personas, ya que pueden ser una fuente de sermones que apuntan al corazón.
La llamada nocturna
En esa semana pablo recibe una llamada de la hermana del doctor Ocampo donde le anunciaba que él había fenecido. Pablo cumple su palabra y el último deseo del Dr. Ocampo.
Esta experiencia le trae a memoria la realidad de la muerte y de la vida eterna.
Una promesa cumplida
El pastor Pablo habla en la capilla del seminario sobre todas las cosas que cambiaron su vida por medio de las instrucciones dadas en vida por el finado Dr. Ocampo. De cómo le ayudó a ordenar las prioridades en su vida como hombre de Dios, técnicas y habilidades para preparar sermones a predicar.
Los resultados
La personalidad debe adornar la verdad en vez de oscurecerla, sea en la predicación o lo cotidiano de la vida. A la predicación hay que meterle vigor, vida, entusiasmo, creatividad. Y eso fue lo que manifestó Pablo en la predicación de la capilla en el funeral. Tanto que el rector lo felicito, algunos pastores presentes reanudaron su compromiso de seguir en el ministerio y pidieron a Pablo que les compartiera un seminario sobre la predicación.
Un seminario acerca de una predicación refrescante
Carlos el pastor que quiso un seminario sobre la predicación refrescante se había comprometido con Pablo a reunirse los lunes, lo mismo que había hecho el finado con Pablo.
Ambos experimentaron el gozo de compartir las bendiciones que puede traer una buena homilética aplicada al ministerio después de perder el entusiasmo primario con que se iniciaron en este oficio.

lunes 17 de agosto de 2009















Estamos orando por ti Colombia. Dios nos permita regresar y ser usados por el.

Nadie sufrió más, nadie lo mereció menos.

Mis labios no hablarán iniquidad
Esta es una expresión que extraigo de Job.
Job 27:2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho, Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
Job 27:3 Que todo el tiempo que mi alma esté en mí, Y haya hálito de Dios en mis narices,
Job 27:4 Mis labios no hablarán iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño.Job 27:5 Nunca tal acontezca que yo os justifique; Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.

En esta mañana leí varios capítulos de Job, y admiré muchas de las convicciones que Job tenía en su vida. Es un tanto difícil imaginarnos el sufrimiento de otros, cuando no hemos pasado por lo mismo.
En este caso Job está pasando por una prueba muy dura, pero aún así, sus convicciones de integridad, su confianza en Dios no son afectadas en los mas mínimo.
  1. Reconoce que Dios ha quitado todo derecho. Muchos son los ejemplos en la biblia donde personas que conocían bien a Dios, reconocen la soberanía de Dios aún en los momentos mas álgidos de sus vidas, ej: David huyendo de Absalón, cuando lo maldecían, él dijo: Dios lo ha ordenado.
  2. Que Dios le ha amargado. Una expresión que en la teología de muchos no concuerda con ellos, pero que Job entiende que todo esto ha venido de Dios, aunque el instrumento haya sido Satanás.
  3. Una firme decición. Mientras viva mis labios no hablarán iniquidad. hasta la muerte seré integro.
Realmente no podría comparame con Job, sería un insulto a la verdad.
Dios tiene un propósito en cada cicunstancia de sus hijos, las formas de Dios tratar con nosotros son multiples, sus instrumentos son de diferentes naturalezas, pero nada de esto es una excusa para dejar a Dios, dudar de su bondad y misericordia, o volvernos al pecado.
La forma de conducirnos en medio de los problemas o pruebas solo reflejan lo que hay dentro realmente.


jueves 30 de julio de 2009

Casa perpetua