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lunes, 17 de agosto de 2009

Nadie sufrió más, nadie lo mereció menos.

Mis labios no hablarán iniquidad
Esta es una expresión que extraigo de Job.
Job 27:2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho, Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
Job 27:3 Que todo el tiempo que mi alma esté en mí, Y haya hálito de Dios en mis narices,
Job 27:4 Mis labios no hablarán iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño.Job 27:5 Nunca tal acontezca que yo os justifique; Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.

En esta mañana leí varios capítulos de Job, y admiré muchas de las convicciones que Job tenía en su vida. Es un tanto difícil imaginarnos el sufrimiento de otros, cuando no hemos pasado por lo mismo.
En este caso Job está pasando por una prueba muy dura, pero aún así, sus convicciones de integridad, su confianza en Dios no son afectadas en los mas mínimo.
  1. Reconoce que Dios ha quitado todo derecho. Muchos son los ejemplos en la biblia donde personas que conocían bien a Dios, reconocen la soberanía de Dios aún en los momentos mas álgidos de sus vidas, ej: David huyendo de Absalón, cuando lo maldecían, él dijo: Dios lo ha ordenado.
  2. Que Dios le ha amargado. Una expresión que en la teología de muchos no concuerda con ellos, pero que Job entiende que todo esto ha venido de Dios, aunque el instrumento haya sido Satanás.
  3. Una firme decición. Mientras viva mis labios no hablarán iniquidad. hasta la muerte seré integro.
Realmente no podría comparame con Job, sería un insulto a la verdad.
Dios tiene un propósito en cada cicunstancia de sus hijos, las formas de Dios tratar con nosotros son multiples, sus instrumentos son de diferentes naturalezas, pero nada de esto es una excusa para dejar a Dios, dudar de su bondad y misericordia, o volvernos al pecado.
La forma de conducirnos en medio de los problemas o pruebas solo reflejan lo que hay dentro realmente.


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